Diana Vargas de Vivir sin desperdicios.

Habemos personas que seguimos un estilo de vida que todavía se considera poco común. Somos conocidas en nuestros grupos de amigos como las legítimas “policía del plástico”. En nuestra presencia pocos se atreven a pedir una pajilla y hasta se disculpan con nosotras por andar con una botella plástica en la mano. Somos las seguidoras del “cero desperdicio”.

¿Qué es eso?

El cero desperdicio, cero basura, cero residuo, cero desecho o como le quieran llamar, es un modo de consumo con el que se pretende generar la menor cantidad de materiales posibles. Esta idea se aplica a todas las esferas de la vida, desde las compras de comida sin empaques hasta mudarse de casa sin requerir bolsas plásticas para en algún punto poder decir “en mi casa no se saca la basura” o por lo menos no tanto como antes.

Aunque se prefiere no decir la palabra “basura” (la cual se divide en materiales valorizables y residuos ordinarios), en este caso “basura” se entiende como cualquier cosa que le damos al camión que recoge los desechos de nuestro hogar.

Dado que el concepto de “no producir residuos” da a entender que debemos limitar de manera extrema nuestra vida (cosa que no es así), empecemos por entender por qué lo llamamos así:

La palabra “cero” es un ideal, una meta; el cero establece un objetivo alto para alcanzar y motiva a seguir un proceso continuo de reducción del consumo de materiales en general y, en específico, de materiales no valorizables o no reciclables.

 

¿Cómo lo logramos?

Cabe destacar que no hay una fórmula exacta que aplique a todas las personas porque todas tenemos diferentes necesidades, rutinas, enfermedades, requerimientos de alimentación, cantidad de miembros en las familias, acceso a servicios y productos, etc.

Sin embargo, hay una metodología recomendada para facilitar la transición a nuevos hábitos de compra y descarte, la cual nos permite visualizar las oportunidades de mejora a corto, mediano y largo plazo.

En resumen, los pasos para alcanzar el éxito son Rechazar, Reducir, Reutilizar, Reciclar y Compostar. Se sugiere ponerlos en práctica en ese orden para mejores resultados. Básicamente la idea es:

  1. Rechazar todo lo que no necesitamos realmente especialmente aquellos materiales no valorizables.
  2. Reducir lo que sí necesitamos, incluso el consumo de materiales para reciclaje.
  3. Reutilizar lo que podamos.
  4. Reciclar los materiales valorizables que generamos.
  5. Compostar lo orgánico.

En otras palabras, se trata de controlar nuestro consumo general para luego no tener que encargarnos de tanto residuo.

¿Es realmente posible?

Comprendo la incredulidad de alguna gente hacia el concepto porque “cero” representa un reto gigante: no enviar nada al relleno sanitario. Cualquiera se siente en desventaja frente a un mundo empaquetado si apenas separa más o menos bien los materiales para el reciclaje, pero no se preocupen.

La definición que más me gusta del “cero desperdicio” es: tomar la mejor decisión posible con el fin de evitar potenciales residuos en la circunstancia dada. Así estaremos en un buen camino, siempre y cuando vayamos abriendo los ojos a las oportunidades de mejora.

Además, reconsiderar nuestras compras en torno a los materiales que envuelven los productos nos facilitará la separación para reciclaje, nos ayudará a reducir el consumo impulsivo, a alimentarnos mejor y a ahorrar tiempo y dinero, por mencionar algunos beneficios.

Claro, jamás esperaría que tooooodo el mundo haga el cambio de un día para otro porque la verdad es que, como funciona nuestra sociedad, podríamos morir en el intento. Sin embargo, confío que si cada persona sustituye un material de desecho al día, a la semana o al mes por uno reciclable o incluso por algo no empaquetado, a pellizcos aportamos al bienestar individual, del país y del mundo.

Te invito a ver el FB Live donde Karla Chaves, directora de ecolones y yo respondemos algunas preguntas sobre este estilo de vida:

Diana Vargas

Soy Di Vargas, creadora del blog y tienda en línea Vivir sin desperdicios. En los próximos artículos desmenuzaré para ustedes la metodología del cero desperdicio y les mostraré cómo nos puede ayudar a obtener ecolones y a sacar menos bolsas de residuos ordinarios cada semana.

Es urgente reducir la huella ecológica, por eso ecolones y Vivir sin desperdicios nos unimos para incentivar el reciclaje y la reducción de residuos con el fin de movernos a patrones más sostenibles como parte de nuestro apoyo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.