Se me ha dado la tarea de compartir qué significa ser consumidores y productores responsables en términos de sostenibilidad ambiental. Les aseguro que la aventura no es sencilla si se consideran los temas entretejidos en este mundo globalizado de productos y servicios.

He intentado presentar un panorama objetivo desde mi rol de consumidora y vendedora, habiendo experimentado un poco los tires y encoges de la sostenibilidad, pero como sabemos, hay mucha tela que cortar.

Empecemos resumiendo qué indica el estándar global sobre ser responsables, luego veremos con qué tipo de consumidor tratamos actualmente y analizamos una de las mayores limitantes para actuar responsablemente, en mi opinión. Todo para concluir con consejos aplicables desde ya para condensar nuestro sentido de responsabilidad.

 

¿QUÉ SIGNIFICA SER “RESPONSABLE”?

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrolloy la Estrategia Nacional para la sustitución de plásticos de un solo uso, un consumidor responsable es quien recicla,  reduce los desechos y opta por productos renovables y compostables, en miras de alcanzar patrones sostenibles de consumo.

A los productores se les insta a cambiar los métodos de producción y consumo de recursos a fin de lograr crecimiento económico y desarrollo sostenible, actuando con urgencia para reducir la huella ambiental.

Cabe destacar que la Estrategia Nacional cuenta con una clasificación para materiales renovables y compostablesque “protege al consumidor contra desinformación que se puede llevar a cabo en la comercialización de los productos. También evita el abuso por llamar a engaño al consumidor, etiquetando el producto y asegurando características que el mismo no cumple y por las que ha pagado o está dispuesto a pagar”.

Ser responsable incluye el tema del desperdicio de alimentos; por un lado, no se satisfacen las necesidades básicas de una gran parte de la población y, por otro, se desperdicia mucho del alimento de comercio minorista y consumidores. Para ello, nos corresponde idear cadenas de producción y suministro más eficientes.

A partir de aquí, se espera que actuemos con un espíritu de colaboración y pragmatismo para elegir las mejores opciones con el fin de mejorar la vida, de manera sostenible, para las generaciones futuras.

Todo esto suena bien en un principio, sin embargo, el asunto con esto de ser “responsable” es que  implica más esfuerzo que ser un desentendido, sea por limitantes económicas o de acceso a los productos e información. Ahondemos estos dos puntos antes de proponer los valores deseados en Costa Rica.

 

¿CON QUÉ TIPO DE CONSUMIDOR ESTAMOS TRATANDO?

Según un estudio del perfil de los consumidorespublicado por El Financiero en 2012, en términos de ambiente:

  • Un alto porcentaje de los consumidores está dispuesto a comprar cuando se entera que las empresas ayudan al ambiente o a la comunidad,
  • También cambiará pautas de consumo si se entera que la marca o establecimiento contamina,
  • Peeeeero si no se entera, tampoco es factor decisivo ni requiere mayor investigación para siquiera considerar anular la compra.

Interpreto por el estudio que a los ticos si les gusta comprar cositas y darse gustos, son exigentes con la experiencia y limpieza del sitio, pero en caso de haber un disgusto, lo dejan así.

Eso quiere decir que no se quejan, no denuncian, no tienen influencia en las decisiones de las empresas. En español criollo: no defendemos nuestros derechos y somos vagos en informarnos.

(O sea, que si soy productora de algo diseñado de manera sostenible, tengo que buscar formas de anunciar muy directamente que esto SI ES orgánico, vegano, artesanal, sin empaque o lo que sea que aporte mi producto.)

 

 

LA PIEDRA EN EL ZAPATO

Pensando específicamente en el comercio, tenemos que hablar de dinero.

Tanto el consumidor como el productor toma decisiones con base en su capacidad económica y en lo que observa en el mercado. En mi experiencia la pregunta sonada es: ¿por qué lo ecológico es más caro?

Si unimos el tipo de material utilizado y el tipo de empresa que lo fabrica o distribuye, con la percepción del público meta como factor determinante para guiar el desarrollo, la situación está más o menos así:

Muchas de las empresas consolidadas que nos proveen en el sistema estándar llevan años de inversión en su mejora contínua, con sistemas optimizados para abaratar la producción, con cadenas de suministro globalizadas y con cientos de personas trabajando para ellos. Tras de eso le venden a consumidores entrenados a amar las marcas, acostumbrados a consumirlas a diario y con la idea de que el precio es justo (supongo porque no hay otro modelo). “No sé qué me pasa, pero ¡tome mi dinero!”

En cambio, una productora artesanal de candelas ecológicas se enfrenta al poco abastecimiento de cera de abeja orgánica en el país, tras de eso a mayor costo, u opta por cera no orgánica, que tampoco es barata. Ella sola o con ayuda de alguien más, se encarga de la facturación, envío, redacción, mercadeo y demás áreas que exija su empresa. Para rematar, le intenta vender productos excelentes (pero a precios superiores) a consumidores exigentes, a veces desconfiados de la interacción comercial entre ciudadanos o micro empresas. “Uy, ¿y de dónde salió la tinta de la etiqueta?”

 

Y AHORA, ¿QUÉ HACEMOS?

¿Tengo que ser vegana, comprar solo a granel, andar en bici, adoptar 7 perros, poner un panel solar en mi casa, hacer yoga a diario, sacar a los chiquitos del kinder y dejar de bailar pegado para ser responsable?

Pues no de inmediato, no todo de una vez y nunca dejar de bailar pegado… Mientras tanto les propongo que intentemos lo siguiente:

1- INVERTIR EN LA COMUNIDAD: bien lo menciona este artículode La Nación en 2013: para que se dé un cambio real accionado por la ciudadanía y empresas debemos comprometernos a asumir los costos, con ayuda de saber los beneficios ya cuantificables en distintas industrias y a nivel personal. El desarrollo económico y social del país depende de nosotros, nosotros lo ideamos, nosotros lo creamos, nosotros lo financiamos.

2- MOVERSE, ¡PERO YA!: no todo es plata, si quiere ser un consumidor responsable, lleve su bolsita para las verduras hecha con una funda vieja si quiere y motive hábitos ecológicos en su comunidad con simples conversaciones. Hay tantísimo donde se puede trabajar (es todo el sistema), solo ocupamos que te movás en algo, lo que sea: trueque, reparaciones, recoger basura, reciclar, sembrar árboles, producción de materias primas, huertas, educación, entre muchos otros.

3- HAGA VALER SU VOZ: Yo pago, yo decido. Si cree que su marca favorita puede mejorar en algo, escriba al servicio al cliente, se dura menos que revisar el Face. Es nuestro deber a nosotros mismos como inversionistas del comercio mundial alentar a las empresas a adoptar prácticas sostenibles y exigir más información sobre el origen de sus materias primas y el modo de producción, incluso dentro de las empresas ‘eco’.

Acá es clave OBSERVAR Y CUESTIONAR: si ya sabemos que normalmente lo ‘eco’ es más caro y de repente hay un producto más barato, ¿por qué será? Si este ‘producto X tradicional’ modificó el empaque a color verde con hojitas y le imprimieron la palabra greenpero no dice nada más, ¿por qué será?

Como dijo por aquí La Verdad Sobre el Plástico: “hasta que no se cierre el tubo, el problema va a seguir creciendo más”.

En las próximas entregas traduciremos el tema a la experiencia cotidiana para quienes quieran estrenarse en la reducción activa de posibles materiales de desecho.

Di Vargas

 

http://www.cr.undp.org/content/costarica/es/home/post-2015/sdg-overview/goal-12.html

http://www.zonalibredeplastico.org/

http://www.zonalibredeplastico.org/sobre-la-estrategia

https://www.elfinancierocr.com/negocios/asi-es-el-consumidor-costarricense/RSMH7AJAMVG3XKNM4JU76C5VJQ/story/

https://www.nacion.com/opinion/foros/sostenibilidad-y-consumo-responsable/T3ITZPH76JE53MRXH5YZSFYGCY/story/?outputType=amp-type

https://www.facebook.com/laverdadsobreelplastico/videos/2207933845883737/